Una bandeja caliente y espacio para que escape la humedad ayudan a dorar los bordes. Si se amontonan, las verduras pueden ablandarse sin dorarse. Adapta el tamaño y el tiempo a cada verdura para que las piezas delicadas no se quemen mientras las firmes siguen duras.
Paso a paso
Prepara una cocción uniforme
Precalienta el horno a la temperatura de la receta. Lava, limpia y seca las verduras. Corta las más firmes en trozos manejables y prevé añadir más tarde las delicadas o acuosas si lo indica la receta.
Unta ligeramente y separa
Mezcla con aceite suficiente para cubrir ligeramente la superficie y con el condimento indicado. Reparte en una sola capa sobre una bandeja adecuada con borde, dejando huecos. Usa otra bandeja en lugar de apilar los trozos.
Deja que se doren las caras
Asa como se indica, dando la vuelta o removiendo cuando haga falta para exponer otra cara. Deja tiempo entre vueltas para que se doren. Gira las bandejas si el horno calienta de forma desigual.
Comprueba bordes y centros
Pincha un trozo grueso para comprobar si está tierno. Retira las verduras que estén listas antes que el resto. Añade las hierbas delicadas o los aliños en el paso final indicado para que no se quemen durante un asado largo.

Verduras pálidas, quemadas o desiguales
Si se acumula líquido, separa más los trozos y comprueba que el horno haya alcanzado la temperatura. Si los bordes se queman antes de ablandarse el centro, corta más pequeñas las verduras firmes o usa una temperatura más suave adecuada a la receta. El ajo ennegrecido y las hierbas secas quemadas suelen haberse añadido demasiado pronto; no significa que las verduras necesitaran menos cocción.

