La cebolla pochada aporta una base suave a sopas, salsas y arroces. Cocínala despacio hasta que los trozos firmes y opacos se vuelvan tiernos y más translúcidos. Aquí se busca que apenas tome color. La cebolla caramelizada requiere una cocción distinta y más larga.
Paso a paso
Corta trozos regulares
Corta la cebolla al tamaño indicado en la receta. Es difícil pochar la cebolla de manera uniforme si mezclas fragmentos diminutos y trozos grandes. Ten preparados los siguientes ingredientes para continuar en cuanto la cebolla esté tierna.
Calienta la grasa suavemente
Pon la mantequilla o el aceite de la receta en una cazuela o sartén a fuego bajo o medio. Deja que la mantequilla se derrita sin dorarse, añade la cebolla y remueve para impregnarla de grasa.
Remueve y vigila los bordes
Cocina suavemente, removiendo por el fondo y los rincones del recipiente. Baja el fuego si los bordes toman color mientras el centro sigue firme. Un chorrito de agua puede ayudar a despegar lo que empieza a agarrarse; deja que se evapore al continuar la cocción.
Comprueba que esté tierna antes de seguir
Presiona un trozo con la cuchara o deja enfriar una pequeña muestra antes de probarla. Debe estar tierno, sin el crujido de la cebolla cruda. Continúa con la receta cuando llegue a ese punto, aunque en tu sartén tarde más de lo estimado.

La cebolla se dora demasiado pronto
Baja el fuego o usa una sartén más gruesa si se agarra repetidamente. Una tapa puede retener la humedad cuando la receta pide pochar la cebolla, pero levántala para remover y comprobar el punto. Los trozos ennegrecidos no volverán a quedar claros; empieza de nuevo si el sabor es a quemado.


