El calabacín o pepino rallado puede soltar agua suficiente para aflojar una masa de tortitas o diluir una salsa de yogur. Salar y escurrir elimina parte antes de mezclar. Hazlo cuando lo indique la receta, pues también cambia el punto de sal.
Paso a paso
Prepara la verdura como se indica
Lava, limpia y ralla o corta al tamaño de la receta. Retira el centro acuoso con semillas del pepino si se pide. Coloca un colador sobre un cuenco con espacio debajo para el líquido.
Mezcla con la sal medida
Reparte bien la sal de la receta y deja escurrir el tiempo indicado. No añadas un puñado sin medir: parte de la sal queda en la verdura.
Presiona o estruja para sacar el agua
Aprieta pequeñas porciones contra el colador o envuelve la verdura rallada en un paño limpio y estruja sobre el fregadero. Para cuando esté claramente más seca, sin intentar quitar toda el agua.
Incorpora a la receta
Suelta los trozos apelmazados antes de mezclar para repartirlos bien. Ten en cuenta la sal añadida antes de sazonar de nuevo. Prueba solo cuando todos los ingredientes puedan comerse con seguridad.

La mezcla sigue aguada
Antes de mezclar, vuelve a estrujar si la verdura sigue muy húmeda. Añadir luego más harina para absorber el agua puede dejar tortitas pesadas. Si la receta pide aclarar después de salar, escurre y seca de nuevo. Este salado no conserva alimentos: haz los escurridos largos en la nevera y usa pronto la verdura.

