Una vinagreta combina aceite con vinagre o zumo de cítricos. Al batir con varillas, el aceite se divide en pequeñas gotas y el aliño se reparte mejor sobre los alimentos. Muchas vinagretas sencillas vuelven a separarse al reposar; basta con batirlas de nuevo antes de servir.
Paso a paso
Empieza por el vinagre o el zumo
Mide el vinagre o el zumo de cítricos que indique la receta y viértelo en un bol. Disuelve la sal y añade la mostaza u otros condimentos, si los lleva. Apoya el bol sobre un paño doblado si se mueve mientras bates.
Añade el aceite poco a poco
Bate mientras viertes el aceite en un hilo fino o en pequeñas cantidades. Espera a que cada cantidad de aceite se integre antes de verter más deprisa. Sigue las proporciones de la receta: no hay una única proporción adecuada para todos los vinagres.
Prueba el aliño con los alimentos
Pon un poco de vinagreta en una hoja de lechuga o en un trozo de otro ingrediente de la ensalada. Por sí sola puede parecer más ácida. Ajusta el sabor con pequeñas cantidades de aceite, vinagre o zumo, o condimentos, según el plato.
Vuelve a batir antes de servir
Aliña los alimentos poco antes de servir, cuando el plato lo permita. Si se han formado capas en el bol o en el tarro, vuelve a batir o agita en un recipiente bien cerrado hasta que se mezclen otra vez.

Si se separa o resulta demasiado aceitosa
La mostaza puede ayudar a mantener las gotas de aceite repartidas, pero una vinagreta sencilla no tiene por qué permanecer espesa. Si resulta demasiado aceitosa, comprueba el equilibrio de sabores y añade vinagre o zumo con cuidado. El ajo fresco, las hierbas y otros ingredientes perecederos requieren una conservación adecuada en la nevera. Que una vinagreta casera lleve vinagre no significa que se conserve a temperatura ambiente.

