Atemperar consiste en calentar gradualmente los huevos con un poco de líquido caliente antes de devolverlos a la cazuela. Evita que una zona se convierta de golpe en huevo revuelto. Es una técnica de mezcla, no una garantía de que la crema o salsa haya alcanzado una temperatura segura.
Paso a paso
Ten listas las dos mezclas
Bate los huevos con el azúcar u otros ingredientes iniciales de la receta en un cuenco resistente al calor. Calienta la leche u otro líquido según las instrucciones. Apoya bien el cuenco y prepara un cucharón o una jarra para verter.
Bate mientras añades un poco de líquido caliente
Bate los huevos sin parar y añade una pequeña cantidad de líquido caliente en un hilo fino. Dirige el líquido hacia la mezcla en movimiento, no a un punto de huevo inmóvil.
Añade más poco a poco
Continúa con pequeñas adiciones hasta que la mezcla de huevo esté más caliente y fluida. Incorpórala de nuevo al líquido restante como indique la receta, mezclando bien todo el contenido de la cazuela.
Completa la cocción del plato
Cocina a la intensidad indicada y remueve como diga la receta hasta alcanzar el punto de cocción seguro que establece. Las cremas de huevo sin almidón suelen necesitar calor suave; la crema pastelera espesada con almidón puede requerir un final distinto y más caliente. No apliques las instrucciones de hervor de una salsa a otra.

Pequeños grumos o textura de huevo revuelto
Un colador fino puede retener algunos trocitos de huevo cuajado, pero una mezcla muy cortada quizá deba hacerse de nuevo. Bajar el fuego y remover pasando continuamente por el fondo evita sobrecalentamientos puntuales. Usa huevo pasteurizado en preparaciones que no vayan a cocinarse por completo y no pruebes huevo crudo para comprobar la sazón.

