
Bol tailandés de fideos de arroz con cacahuete, pepino y zanahoria
Fideos de arroz en salsa de cacahuete con chile y verduras crujientes

El escurridor es un utensilio sencillo, pero se utiliza en un momento delicado en el que coinciden agua caliente, vapor y alimentos resbaladizos. Las recetas suelen pedirlo para escurrir pasta, enjuagar cereales, lavar verduras o enfriar rápidamente un alimento bajo el grifo. Los detalles importan: el tamaño de las perforaciones determina qué puede escaparse, la forma influye en la estabilidad dentro del fregadero y el material condiciona su comportamiento frente al calor. Elegir bien consiste, sobre todo, en evitar derrames y conseguir que los alimentos queden bien escurridos, no empapados.
Lo primero es la estabilidad. Una base ancha o unas patas permiten apoyar el escurridor con firmeza en el fregadero, sobre todo cuando está cargado de pasta o patatas. Después hay que valorar el tamaño de las perforaciones: las grandes evacuan el agua con rapidez, pero pueden dejar escapar cereales o piezas pequeñas; las finas sirven para más alimentos, aunque escurren más despacio. El material también influye. El metal resiste bien el calor, pero puede calentarse; el plástico se mantiene más frío al tacto, aunque puede deformarse al entrar en contacto con recipientes muy calientes. Un escurridor con asas cómodas resulta más fácil de levantar y sacudir para eliminar el agua, que a menudo es lo que la receta requiere en la práctica.

Fideos de arroz en salsa de cacahuete con chile y verduras crujientes

Ensalada alemana de patata con vinagre, mostaza y perejil

Patatas asadas crujientes en freidora de aire con romero y ajo.

Arroz con frijoles negros cremosos, lima y cilantro

Espaguetis con atún, tomate, alcaparras y perejil

Pasta con setas cremosas, panceta, vino blanco y parmesano
El principal error es verter el contenido de la olla sin prepararlo todo antes. Hay que despejar el fregadero, colocar el escurridor de forma estable y asegurarse de sujetar bien la olla antes de levantarla. También es frecuente enjuagar más de la cuenta. Algunos alimentos deben conservar el almidón de la superficie, como la pasta cuando se quiere que la salsa se adhiera, mientras que otros se benefician del enjuagado para enfriarlos o retirar el exceso de almidón. Por último, dejar los alimentos dentro del escurridor puede retener vapor y humedad y hacer que se reblandezcan. Una sacudida rápida y devolverlos enseguida a la olla o pasarlos a un bol ayuda a conservar la textura buscada.

Buñuelos griegos de garbanzos con hierbas, fritos crujientes

Puré belga de patatas con zanahorias, puerros, mantequilla y leche

Pasta con sardinas ahumadas, limón, ajo y perejil

Puré elástico batido con queso Tomme y crème fraîche

Bol de burrito de pollo con frijoles, arroz, maíz y crema agria.

Espinacas y garbanzos a fuego lento con comino, pimentón y tomate

Conchas de pasta rellenas horneadas con ricotta, espinacas y mozzarella fundida

Ensalada de pulpo con limón, aceite de oliva y perejil

Fideos fríos en caldo cremoso de soja con pepino

Cerdo portugués con almejas, ajo, vino blanco y patatas fritas

Ensalada fría de raíz de loto con vinagre negro, soja y aceite de chile

Sopa griega de alubias blancas con tomate, cebolla, zanahoria y apio
Escurrir agua hirviendo es uno de esos momentos en los que un accidente puede ocurrir en cuestión de segundos. Vierta el agua en dirección contraria al cuerpo, mantenga a niños y mascotas alejados de la zona de paso de la cocina y tenga cuidado con el vapor que sube cuando el agua llega al fregadero. Si no se siente seguro levantando una olla pesada, retire primero parte del agua con un cucharón o utilice un cestillo diseñado para escurrir dentro de la olla. Lo importante es moverse de forma firme y controlada, no hacerlo deprisa.
El método de cocción está estrechamente relacionado con el uso del escurridor, porque escurrir y enjuagar suelen formar parte de la técnica y no son solo el último paso. El nivel de dificultad también puede resultar útil: algunas recetas exigen manejar con soltura recipientes pesados y muy calientes, mientras que en otras el escurrido es sencillo y entraña poco riesgo.

Bacalao a la plancha con mantequilla de mostaza y patatas nuevas

Solomillo de cerdo sellado terminado en una salsa brillante de Pedro Ximénez

Arroz al limón con semillas de mostaza, hojas de curry y cacahuetes tostados

Muslos de pato estofados con peras, vino tinto y chalotas

Tortitas esponjosas de amapola y limón con yogur griego y miel

Cerveza caliente especiada con naranja, clavo y canela

Estofado provenzal de ternera cocido lento, braseado en vino tinto

Galletas especiadas de miel y cacao con glaseado de chocolate negro
Un colador sirve bien para escurrir alimentos pequeños, pero el escurridor está pensado para trabajar con mayor volumen y rapidez, especialmente con pasta y verduras grandes. En muchas cocinas se utilizan ambos, según la cantidad y el alimento.
Depende de la receta. El enjuagado enfría la pasta y elimina el almidón de la superficie, lo que puede resultar útil para las ensaladas de pasta. Si se va a servir caliente con salsa, no enjuagarla suele ayudar a que la salsa se adhiera mejor.
Quizá sea necesario sacudir el escurridor para eliminar el agua retenida, o puede que las perforaciones sean demasiado finas para la cantidad de alimento. Si se deja reposar la comida dentro, también puede acumularse vapor, que se condensa y vuelve a convertirse en agua.
Se utiliza habitualmente para lavar verduras de hoja, escurrir verduras escaldadas, enjuagar legumbres y enfriar alimentos bajo el grifo. La clave es permitir que el agua circule con libertad sin que se escape la comida.
El metal es duradero y resiste bien el calor, pero puede calentarse mucho al tacto. El plástico es más ligero y se mantiene más frío al manipularlo, aunque puede deformarse con líquidos muy calientes. La elección depende de los alimentos que se escurran con mayor frecuencia.
Utilice un colador de malla fina o un escurridor con perforaciones más pequeñas. Para los granos muy pequeños también se puede forrar el escurridor con una tela de muselina, aunque el agua tardará más en salir.
Si se utiliza sobre todo para pasta y patatas, conviene dar prioridad a un escurridor estable, con buen caudal y asas cómodas. Para enjuagar cereales o pasta de pequeño tamaño, unas perforaciones más finas o un colador de malla harán el trabajo más limpio y sencillo.

