La ralladura es la capa exterior coloreada de la piel de los cítricos. Aporta aroma sin añadir el líquido del zumo. La capa blanca que hay debajo puede amargar, así que retira la capa de color con pasadas suaves, sin profundizar en la fruta.
Paso a paso
Lava y seca la fruta
Aclara la fruta entera, ya sea limón, lima o naranja, bajo el grifo y frota la piel para limpiarla. Seca la fruta para sujetarla bien. Rállala antes de cortarla o exprimirla, mientras aún está firme.
Haz pasadas suaves
Sujeta con firmeza un rallador fino sobre un bol. Pasa suavemente la piel por los dientes, o mueve el rallador sobre la fruta si así tienes más control. Deja de rallar una zona en cuanto desaparezca la capa de color.
Gira la fruta
Gira la fruta después de cada pasada corta para llegar a otra zona de la piel. Deja la parte blanca y mantén los dedos alejados de los dientes. No aprietes más solo para obtener más ralladura.
Recoge y mide la ralladura
Da unos golpecitos al rallador sobre el bol. Desprende con una cuchara la ralladura pegada a la parte posterior, evitando la cara afilada. Mide la cantidad que indique la receta y úsala pronto.

Sin rallador fino
Retira tiras finas de la piel coloreada con un pelador y pícalas si el plato necesita trocitos pequeños. Antes, elimina cualquier parte blanca adherida. Una tira ancha sirve para aromatizar una salsa por infusión, pero no se reparte por una masa de bizcocho como la ralladura fina.
