Las setas deshidratadas necesitan tiempo en agua para volverse lo bastante flexibles para el plato. Utiliza un producto comestible conocido y sigue el paquete: las láminas finas de boletus y los sombreros gruesos de shiitake se ablandan a distinto ritmo. El remojo prepara las setas para cocinarlas; no sustituye la cocción.
Paso a paso
Revisa y aclara las setas deshidratadas
Usa setas vendidas como alimento por un proveedor fiable. Desecha los trozos dañados o sospechosos y aclara los restos sueltos bajo el grifo. Pon la cantidad necesaria en un cuenco limpio.
Cubre con el agua indicada
Añade agua a la temperatura recomendada en el paquete. Un plato pequeño y limpio puede mantener sumergidos los trozos que flotan. Remoja solo hasta que las setas estén lo bastante flexibles para prepararlas y comprueba los centros más gruesos.
Saca las setas y busca restos de arenilla
Levántalas del líquido en lugar de verter el sedimento otra vez sobre ellas al escurrir. Aclara la arenilla que quede y retira los pies duros cuando sea necesario. Corta en láminas o pica según la receta.
Cocina y utiliza el líquido solo cuando sea adecuado
Cocina bien las setas siguiendo las instrucciones. Si el paquete y la receta usan el líquido del remojo, pásalo con cuidado por un filtro fino, dejando el sedimento atrás, y cocínalo después con el plato. Deséchalo si así lo indica el producto.

Los remojos largos necesitan nevera
Haz en la nevera cualquier remojo de más de 2 horas; si dura toda la noche, refrigera desde el principio. Usa pronto las setas remojadas. Desecha las que se vuelvan viscosas o huelan de forma extraña y no confíes en hervirlas para hacer seguras unas setas que han pasado demasiado tiempo en remojo en una cocina cálida.

