Cómo pelar tomates

Un calentamiento breve desprende la piel de la pulpa. Resulta útil para salsas o sopas lisas en las que quedarían tiras de piel. Para un plato con trozos, pelar puede ser innecesario.

Paso a paso

  1. Prepara los tomates y el agua fría

    Lava los tomates y quita con un cuchillo pequeño la parte dura del pedúnculo. Haz una cruz superficial en la piel del extremo opuesto. Ten listo un cuenco de agua fría y una espumadera antes de calentarlos.

  2. Calienta solo hasta que se suelte la piel

    Lleva a ebullición una cazuela con agua. Introduce unos pocos tomates con cuidado para no salpicar. Observa los bordes de la cruz: sácalos cuando la piel empiece a levantarse o abrirse, sin esperar a que se ablanden por dentro.

  3. Enfría hasta poder tocarlos

    Pásalos al agua fría con la espumadera. Déjalos enfriar hasta que puedas manipularlos, sácalos y escurre. Renueva el agua si varias tandas la calientan.

  4. Retira la piel

    Empieza por la cruz y tira de la piel suelta. Si una zona sigue muy pegada, devuelve ese tomate brevemente al agua caliente. Corta y utiliza según la receta.

Piel de tomate suelta que se retira desde una cruz superficial.
Imagen de JustRecipes

Piel firme y pulpa blanda

Los tomates muy firmes o poco maduros pueden tardar más en soltar la piel. Trabaja en tandas pequeñas para sacar cada uno cuando esté listo. Refrigera los tomates preparados si no los vas a usar pronto. Este pelado prepara para cocinar; no es un método de conservación ni de envasado en conserva.

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