Cómo cocer pasta y reservar el agua de cocción

Acertar con la pasta es más fácil si la salsa está lista al mismo tiempo. Toma el tiempo del envase como orientación y comprueba la textura. Reserva agua antes de escurrir para aligerar la salsa sin añadir otro líquido.

Paso a paso

  1. Prepara la salsa y el agua

    Ten la salsa lista para recibir la pasta. Lleva agua a ebullición en una olla adecuada y sala como indique la receta, teniendo en cuenta los ingredientes salados de la salsa. Deja espacio arriba para que hierva sin desbordarse.

  2. Añade la pasta y remueve

    Echa la pasta y remueve poco después para separar las piezas. Mantén un hervor controlado y remueve de vez en cuando, sobre todo con formas que se encajan entre sí. No hace falta aceite en el agua para evitar que se peguen.

  3. Comprueba antes del tiempo completo del envase

    Saca una pieza, deja que se enfríe lo suficiente para probarla y comprueba el centro. Si acabará en una salsa caliente, pásala cuando esté algo más firme que el punto final deseado. La pasta fresca y la seca pueden necesitar tiempos muy distintos.

  4. Reserva agua antes de escurrir

    Recoge agua caliente en una jarra resistente al calor con asa, sin acercar las manos al vapor. Escurre la pasta con cuidado o pásala con unas pinzas y mézclala con la salsa. Añade pequeñas cantidades del agua reservada cuando haga falta.

Agua de cocción con almidón reservada en una jarra resistente al calor antes de escurrir la pasta.
Imagen de JustRecipes

Pasta pegajosa o salsa demasiado líquida

En un plato caliente con salsa, no enjuagues el almidón de la superficie salvo que la receta lo pida expresamente. Pasa la pasta enseguida a la salsa en vez de dejarla escurrida hasta que se pegue. Añade solo el agua necesaria para aligerar la salsa: puedes poner más, pero un exceso necesita más cocción para reducirse.

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