En un bizcocho corriente, con o sin mantequilla, revisa el centro además del color de arriba. El temporizador indica cuándo empezar a comprobar, no que todos los hornos hayan terminado. Los brownies densos, las tartas de queso y los postres con centro líquido requieren las pruebas de su propia receta.
Paso a paso
Espera hasta cerca del final previsto
Respeta el ajuste del horno, el tamaño del molde y el tiempo de la receta. Evita abrir el horno repetidamente demasiado pronto, sobre todo con bizcochos delicados cuya estructura aún no se ha asentado.
Observa la superficie y los bordes
Busca el color indicado y un centro que parezca cuajado. Los bordes pueden separarse un poco del molde, pero depende del tipo de bizcocho y de cómo se haya preparado el molde.
Prueba el centro con una brocheta
Introduce una brocheta fina y limpia o un palillo en la miga central, evitando fruta o una zona de chocolate si puedes. En un bizcocho normal, masa húmeda significa que falta cocción; unas migas cocidas pueden ser aceptables según la receta.
Combina las señales y enfría como se indica
Un bizcocho adecuado para esta prueba debe recuperar suavemente la forma al presionarlo ligeramente, sin dejar un hueco húmedo. Si le falta cocción, vuelve a meterlo y comprueba al poco tiempo. Cuando esté listo, respeta el enfriado indicado antes de desmoldar.

Superficie oscura y centro crudo
Comprueba que el molde y la temperatura coincidan con la receta. Si procede, cubre la superficie sin apretar con aluminio mientras termina de hacerse el centro y mantén el papel lejos de las resistencias. No pruebes masa húmeda con harina y huevo. Un postre que debe quedar cremoso o líquido necesita su propia receta segura y no se puede juzgar con la regla del palillo seco.
