Las sobras necesitan enfriarse pronto; no esperes a que una olla honda llegue a temperatura ambiente. Las porciones pequeñas y poco gruesas pierden calor antes y pueden entrar aún calientes en la nevera. Prepara los recipientes antes de servir una cantidad grande.
Paso a paso
Reparte la comida enseguida
Aparta lo que quieras guardar y ponlo en recipientes limpios y poco profundos. Divide los trozos grandes cocinados en porciones menores cuando sea adecuado. No dejes una olla grande tapada durante horas después de comer.
Refrigera porciones poco gruesas
Pon las porciones en una nevera a 4°C (40°F) o menos, dejando espacio para que circule el aire frío. La comida caliente puede ir directamente en recipientes pequeños adecuados. Un baño de agua con hielo alrededor del recipiente ayuda a enfriar rápidamente una cantidad grande de líquido antes de refrigerarla.
Controla el tiempo fuera de la nevera
Refrigera las sobras perecederas antes de 2 horas, o antes de 1 hora si el ambiente supera los 32°C (90°F). Son límites máximos, no tiempos de espera que debas cumplir. Cuenta también el tiempo que pasa la comida en la mesa.
Tapa, fecha y consume a tiempo
Protege la comida de la contaminación y anota la fecha de cocinado. Consume las sobras bien refrigeradas en un plazo de 2 días, o antes si el plato o producto lo exige; el arroz tiene un plazo menor. Congela pronto si no vas a comerlas a tiempo.

Arroz y comida que ha pasado demasiado tiempo fuera
Enfría el arroz con especial rapidez en porciones poco gruesas, idealmente antes de 1 hora, en vez de dejarlo en la olla. Refrigéralo y consúmelo en 24 horas. La comida puede ser peligrosa aunque no huela mal. Desecha las sobras perecederas que hayan superado el tiempo límite; recalentarlas no elimina de forma fiable todos los riesgos de una conservación incorrecta.

