Escalfar consiste en cocinar un huevo sin cáscara en agua que se mueve suavemente. El agua tranquila ayuda a que la clara rodee la yema en vez de dispersarse en hilos. Para el resultado más seguro con huevos normales con cáscara, cocina hasta que tanto la clara como la yema estén firmes.
Paso a paso
Prepara el cazo y el huevo
Calienta en un cazo suficiente agua para cubrir el huevo con holgura. Casca un huevo fresco y sin daños en una taza pequeña para poder retirar los trozos de cáscara antes de echarlo. Ten a mano una espumadera y un plato.
Reduce el hervor al mínimo
Cuando el agua esté caliente, baja el fuego para que apenas tiemble en lugar de hervir a borbotones. Añade un poco de vinagre solo si la receta lo pide; no sustituye una cocción segura del huevo.
Desliza el huevo cerca de la superficie
Acerca la taza al agua y vierte el huevo con cuidado. Deja espacio a su alrededor. No hace falta un remolino fuerte, que puede separar la clara cuando cocinas varios huevos a la vez.
Cocina y retira con cuidado
Mantén el fuego suave hasta que la clara esté totalmente cuajada y continúa hasta que la yema esté firme para obtener el resultado más seguro. Saca el huevo con la espumadera, deja que escurra y sirve enseguida.

Si quieres una yema blanda
Usa huevos etiquetados como pasteurizados para platos con la yema poco hecha. Una clara que parece cuajada no demuestra que un huevo normal esté libre de bacterias perjudiciales. Elige huevos completamente cocinados para personas con mayor riesgo de enfermedad alimentaria. El tiempo varía con el tamaño del huevo, su temperatura inicial y la del agua.
Hilos de clara sueltos
Los huevos más frescos suelen mantener mejor la forma. Desliza el huevo cerca del agua y mantén el fuego suave. Unos pequeños hilos son normales; no hace falta remover el huevo ni perseguirlo por el cazo.
