Lavar el arroz crudo puede retirar parte del almidón suelto de la superficie, pero no es el primer paso adecuado para todos los productos o platos. Lee tanto el paquete como la receta: algunos arroces están enriquecidos, otros ya vienen preparados y ciertos platos necesitan ese almidón para conseguir su textura.
Paso a paso
Comprueba el tipo de arroz y la preparación
Si el paquete de arroz enriquecido o preparado indica que no debe lavarse, sigue esa instrucción. Para platos como el arroz de sushi, usa el método de lavado que indique la receta. No añadas este paso sin más a un risotto que necesita que el arroz libere almidón en el líquido de cocción.
Lava con cuidado si hace falta
Pon el arroz seco ya medido en un colador fino o en un bol. Deja pasar agua fresca por el colador mientras mueves los granos suavemente. O añade agua al bol y remueve con cuidado. Vierte el agua turbia despacio para no perder arroz.
Repite solo lo necesario
Renueva el agua hasta que salga bastante menos turbia o se alcance el resultado que pide la receta. Evita frotar los granos con fuerza entre sí: se trata de limpiar su superficie, no de romperlos.
Escurre antes de medir el líquido de cocción
Deja escurrir el exceso de agua. Continúa con una receta pensada para arroz lavado o remojado, que tenga en cuenta el agua que ya retiene. Lavar es un enjuague breve; un remojo largo es un paso distinto que cambia la hidratación del arroz.

Agua turbia y seguridad alimentaria
El agua no tiene que quedar totalmente transparente con todos los tipos de arroz. Lavar el arroz no lo deja listo para comer ni sustituye una cocción adecuada o el enfriado rápido de las sobras. No uses el peso del arroz mojado y lavado para convertir una cantidad de arroz seco.

