Las hierbas frescas se cortan mejor cuando las hojas están secas. Prepáralas antes de calentar la sartén si van a cocinarse, o poco antes de servir si son una guarnición delicada. Detente en la textura que necesite el plato, sin convertir todas las hierbas en una pasta.
Paso a paso
Lava y seca las hierbas
Retira la tierra bajo el grifo con agua fresca y seca bien las hierbas con una centrifugadora de ensalada o un paño limpio. Las hojas mojadas se pegan entre sí y cuesta más ver lo fino que estás cortando.
Elige qué tallos conservar
Retira los tallos duros y leñosos de hierbas como el romero y el tomillo. Puedes picar finos los tallos tiernos de perejil o cilantro si la receta los utiliza. Sepáralos de las hojas delicadas cuando necesiten más tiempo de cocción.
Corta para obtener la textura deseada
Junta el perejil o el cilantro en un montoncito suelto y córtalo. Gira el montón y vuelve a picar si hace falta. Para hacer tiras de albahaca o menta, apila unas hojas, enróllalas con cuidado y corta el rollito de través. Alinea los tallos de cebollino y córtalos de través con las puntas de los dedos de la mano que los guía recogidas hacia dentro.
Deja de picar antes de que las hierbas pierdan su aspecto fresco
Reúne las hierbas con una rasqueta, sin pasar los dedos junto al filo. Detente cuando los trozos sean uniformes y añádelos en el momento indicado en la receta.

Hojas oscuras y machacadas
Una hoja de cuchillo desafilada o un picado fuerte y repetido puede magullar las hierbas tiernas. Utiliza un cuchillo afilado y menos cortes, bien limpios. Que la albahaca se oscurezca es principalmente una cuestión de aspecto, pero las hierbas viscosas o estropeadas deben desecharse. Guarda las hierbas preparadas en frío si no vas a utilizarlas pronto.



