Tarta de puerro y patata con cuajada de crème fraîche
Tarta de puerro y patata cuajada con una ligera mezcla de huevo y crème fraîche

Un molde para tartas está diseñado para contener la masa y darle unos bordes bien definidos. Muchos tienen además una base desmontable que facilita el desmoldado. Resulta especialmente útil cuando la forma es parte esencial del resultado, como en las tartas de fruta, de crema o saladas que requieren una base crujiente y lados rectos. También facilita el servicio, pues ayuda a que la masa conserve la forma al cortar las porciones. En la práctica, lo más importante es conseguir que la tarta se desmolde bien y se dore correctamente: estos moldes favorecen una base crujiente, siempre que la masa se manipule y hornee con un poco de cuidado.
En comparación con un molde para pies, el de tartas suele ser menos profundo y tener bordes acanalados o rectos; muchos cuentan además con una base desmontable. Esta estructura sujeta la masa mientras se hornea y permite sacar la tarta sin darle la vuelta. Como los laterales de la masa quedan más expuestos, pueden dorarse antes que en un molde más hondo. Esto ayuda a que queden crujientes, pero también puede hacer que se quemen si el horno calienta demasiado. Estos moldes sirven para masas dulces y saladas, incluidas la masa quebrada y las bases de galleta triturada, según la receta.
Tarta de puerro y patata cuajada con una ligera mezcla de huevo y crème fraîche

Tarta de hojaldre invertida con cebollas caramelizadas por encima
Tarta neerlandesa con levadura cubierta con albaricoques, horneada hasta cuajar y dorarse ligeramente

Tarta de manzana española con crema pastelera y glaseado de albaricoque
Tarte Bourdaloue francesa con peras horneadas sobre un rico relleno de frangipane de almendra

Tarta Bakewell con mermelada de frambuesa y frangipane de almendra
La profundidad y la forma son importantes. Un molde bajo va bien para capas finas de frangipane, crema de fruta o fruta en láminas; los más hondos se utilizan cuando el relleno es más abundante, como en una crema espesa o una tarta salada contundente. Los moldes con base desmontable facilitan el desmoldado, sobre todo con masas delicadas, pero los rellenos muy líquidos pueden escaparse si la masa no está bien sellada. Los moldes metálicos oscuros suelen dorar la base con más facilidad, mientras que los de metal claro y los de cerámica hornean de forma más suave. Si la receta requiere una base crujiente, busca indicaciones como enfriar y pinchar la masa u hornearla en blanco antes de añadir un relleno húmedo.

Tarta invertida de manzana caramelizada con hojaldre

Tarta alsaciana de cebolla con beicon y crema de crème fraîche

Tarta francesa de manzana con masa quebrada y crema de nata

Tarta de masa quebrada con ricotta, tomates y albahaca fresca

Tarta de manzana española con crema pastelera y glaseado de albaricoque

Tarta de crema de limón con piñones por encima

Tarta de masa quebrada mantecosa rellena de mermelada de albaricoque

Tarta Bakewell con mermelada de frambuesa y frangipane de almendra

Pecan pie en masa quebrada con crema de golden syrup

Tarta veneciana de almendra desmigajable horneada hasta dorar

Tarta toscana de arroz con leche en masa quebrada

Tarta polaca de masa quebrada con caramelo y almendras tostadas
Una tarta horneada en un molde con base desmontable se saca mejor cuando ha enfriado lo suficiente para que la masa adquiera firmeza. Apoya la base sobre una lata ancha o un plato llano y baja el aro con cuidado. Si la tarta aún está caliente, la masa puede romperse por su propio peso. Al hornear en blanco, manipula con precaución las legumbres secas o los pesos de horneado calientes y retíralos despacio para evitar que se derramen. Si te preocupa que la masa se pegue, puedes engrasar ligeramente el molde y, cuando proceda, colocar una tira de papel de horno bajo la base. Sigue, no obstante, las indicaciones de la receta para que la masa se dore correctamente.
El primero es estirar la masa para adaptarla al molde. Si queda tensa, encogerá en el horno y los laterales se bajarán. Colócala sin forzarla, deja que se adapte y enfríala antes de hornear. Otro error es verter un relleno húmedo sobre una base poco hecha, pues puede quedar blanda. Hornéala en blanco hasta que la superficie se vea seca y firme. Si la receta lo indica, séllala con huevo batido o una fina capa de chocolate. Por último, no cortes la tarta dentro del molde con un cuchillo que pueda rayar el revestimiento antiadherente; siempre que sea posible, desmóldala primero.
El método de cocción es un criterio útil para complementar las recetas en molde para tartas, ya que las principales diferencias suelen estar en el horneado en blanco, la precocción y la forma de cuajar los rellenos. El nivel de dificultad permite elegir entre tartas sencillas que solo hay que montar y otras con fases más complejas, como laminar la masa, preparar una crema o controlar con precisión el punto de horneado.

Poke bowl de gambas al ajo con arroz para sushi, aguacate y edamame.

Cornetti italianos de mantequilla dorados, terminados con azúcar glas

Espárragos blancos con mantequilla avellanada, avellanas y limón

Tortita esponjosa rota con azúcar glas y compota de ciruelas

Espesa sopa de alubias marrones con beicon y salchicha ahumada

Estofado romano de rabo de buey con tomate, vino tinto y apio

Galletas nórdicas finas de jengibre con especias cálidas

Pierogi rellenos de espinacas y ricotta
No siempre, pero ayuda a darle forma y facilita el desmoldado. Algunas recetas pueden prepararse en un molde para pies o para bizcochos, aunque los laterales y la base se hornearán de otro modo y quizá resulte más difícil sacar la tarta.
Permite sacar la tarta sin darle la vuelta. La tarta se levanta apoyada sobre la base mientras el aro exterior baja, lo que protege los bordes delicados de la masa.
La masa suele encoger si se estira para adaptarla al molde o si no se enfría antes de hornear. Déjala reposar, colócala sin tensarla y enfría el molde ya forrado para que la mantequilla vuelva a endurecerse.
Consiste en hornear la base de masa antes de añadir el relleno, normalmente cubierta con pesos para evitar que se hinche. Así conserva mejor la forma y queda más crujiente bajo los rellenos húmedos.
Hornea suficientemente la masa antes de incorporar el relleno y sigue cualquier paso indicado para sellarla, como pincelarla con huevo batido. Evita también llenarla en exceso, ya que tardaría más en cuajar y la base permanecería húmeda.
A veces sí, sobre todo para tartas más altas, pero estos moldes no están diseñados para bordes finos de masa y pueden perder líquido si la mezcla es muy fluida. Tanto el dorado como el desmoldado serán distintos.
Cuando una receta especifica un molde para tartas, suele buscar una masa crujiente, bordes definidos y porciones limpias. Elige recetas cuyos pasos de enfriado y horneado puedas seguir y aprovecharás las ventajas del molde sin complicaciones innecesarias.

