Aplanar un filete sin hueso iguala su grosor para que las zonas gruesas y finas se cocinen de manera más uniforme. Busca el grosor que pide la receta, no la lámina más fina posible. Empieza con filetes o piezas sin hueso que ya sean suficientemente finas.
Paso a paso
Cubre la carne cruda
Trabaja sobre una tabla estable, lejos de alimentos listos para comer. Coloca un filete entre láminas de film alimentario adecuado o dentro de una bolsa resistente apta para alimentos, dejando espacio para que se ensanche. No laves las aves crudas.
Empieza por la parte más gruesa
Utiliza la cara plana de un mazo de carne o un rodillo. Da golpes suaves y controlados sobre la zona más gruesa y avanza poco a poco hacia fuera. Mantén la otra mano alejada de donde golpeas.
Comprueba el grosor a menudo
Levanta la lámina superior y compara el centro con los bordes. Para cuando el grosor sea lo bastante uniforme para la receta. No golpees los bordes que ya están finos ni repitas los golpes por toda la superficie.
Mantén los filetes preparados en frío
Pásalos a un recipiente limpio y refrigéralos si no vas a cocinarlos enseguida. Tira el film usado, lávate las manos y limpia la tabla, el mazo y las superficies que hayan estado en contacto antes de preparar otros alimentos.

Desgarros y bordes deshilachados
Golpea con menos fuerza si la carne se rompe o se pega a la envoltura. Puede ser necesario cortar una pechuga muy gruesa en filetes antes de aplanarla, en lugar de golpearla con fuerza. Incluso las piezas finas de ave deben alcanzar 74°C (165°F), comprobados con un termómetro. Un empanado dorado no demuestra que el centro esté cocinado de forma segura.

