
Tarta de cerezas en freidora de aire
Tarta de cerezas en freidora de aire con limón y maicena.

Un molde para tartas es mucho más que un recipiente para la masa. El material y la forma influyen en la rapidez con que se dora la base, en la uniformidad con que cuaja el relleno y en la facilidad para cortar y servir cada porción. El vidrio, la cerámica y el metal se comportan de manera distinta en el horno, y la profundidad es tan importante como el diámetro a la hora de calcular si el relleno quedará plano o abombado. Conocer estas diferencias prácticas ayuda a elegir un molde adecuado para cada tipo de tarta, desde las de relleno cuajado hasta las de fruta, cuyos jugos burbujean y se reducen durante el horneado.
Se trata de un recipiente de horno poco profundo, normalmente redondo, pensado para sostener una base de masa y una capa de relleno relativamente baja. Muchos tienen un borde ondulado que ayuda a sujetar el repulgo y proporciona algo más de superficie para contener posibles derrames. A diferencia de un molde para tartaletas, suele tener las paredes inclinadas y está pensado para servir la tarta directamente en él, en lugar de desmoldarla entera. Frente a un molde para bizcochos, es menos profundo y favorece el dorado y un corte limpio en vez de la altura. Algunos modelos están diseñados para pasar directamente del horno a la mesa, lo que permite servir sin trasladar la tarta a otra fuente.

Tarta de cerezas en freidora de aire con limón y maicena.
Tarta de manzana y mora con masa quebrada y relleno con limón, horneada hasta dorar

Tarta de manzana con masa quebrada, canela y limón
Mississippi mud pie con base de galleta de chocolate, relleno de chocolate horneado y nata montada

Tarta de crema de coco con crema pastelera de coco y nata montada

Tarta de arándanos en freidora de aire con limón y maicena.
Los moldes metálicos se calientan con rapidez y suelen favorecer una base más crujiente, algo útil con rellenos de fruta jugosos. El vidrio y la cerámica tardan más en calentarse, pero conservan bien el calor, lo que puede contribuir a que el relleno cuaje de manera uniforme una vez que el molde alcanza la temperatura adecuada. Como contrapartida, ese calentamiento más lento puede hacer que la base necesite más tiempo para dorarse, según la receta. La profundidad afecta a la evaporación y al burbujeo. Un molde más hondo admite más relleno, pero el centro puede tardar más en cocinarse y resulta más difícil conseguir una base crujiente sin que el borde se dore en exceso. Ante la duda, utiliza el tamaño de molde indicado en la receta, ya que pequeñas diferencias alteran el grosor tanto de la masa como del relleno.

Tarta de cerezas en freidora de aire con limón y maicena.

Tarta de arándanos en freidora de aire con limón y maicena.

Tarta de manzana con masa quebrada, canela y limón

Tarta de crema de coco con crema pastelera de coco y nata montada
Tarta de manzana y mora con masa quebrada y relleno con limón, horneada hasta dorar
Mississippi mud pie con base de galleta de chocolate, relleno de chocolate horneado y nata montada
Uno de los problemas más frecuentes es que la masa de la base quede poco hecha. Puede ocurrir si se añade el relleno antes de que la masa haya empezado a cocerse o si el material del molde tarda en calentarse. Algunas recetas lo evitan mediante un horneado en blanco, colocando debajo una bandeja caliente o cambiando la posición del molde dentro del horno. También es habitual que el relleno se desborde. Las tartas de fruta y los rellenos tipo flan pueden crecer y burbujear; un borde amplio ayuda a contenerlos y una bandeja bajo el molde recoge las gotas sin aislar demasiado la base del calor. Por último, no introduzcas un molde de vidrio frío en un horno muy caliente ni lo coloques sobre una superficie fría nada más sacarlo, porque los cambios bruscos de temperatura pueden agrietar algunos recipientes de vidrio.
En las tartas, la técnica y la manipulación de la masa van de la mano. Consultar Método de cocción ayuda a distinguir entre recetas que requieren horneado en blanco, una cubierta de tiras entrecruzadas o un relleno que debe cuajar. Dificultad también resulta útil, ya que algunas tartas apenas exigen mezclar el relleno, mientras que otras dependen de un trabajo preciso de la masa y de controlar atentamente el punto de cocción.

Bol de pollo con hierbas con calabacín, tomates y aceitunas negras

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No exactamente. Los moldes para tartaletas suelen tener paredes rectas y una base desmontable que permite sacar la pieza entera. Los moldes para tartas suelen presentar paredes inclinadas y están pensados para servir directamente en ellos.
El metal suele dorar la base con mayor rapidez. El vidrio y la cerámica también pueden producir una masa crujiente, pero quizá necesiten más tiempo o una receta que garantice un horneado completo.
Los rellenos pueden burbujear y aumentar de volumen, sobre todo en las tartas de fruta cuando los jugos hierven. Un molde con el borde más alto ayuda a contenerlos, y colocarlo sobre una bandeja permite recoger las gotas.
A veces, pero la mayor profundidad y las paredes rectas cambian la forma en que se cuecen la masa y el relleno. Si haces esta sustitución, tanto el tiempo de horneado como el dorado pueden variar.
A menudo no es necesario cuando el molde va forrado con masa, porque la mantequilla que esta contiene facilita el desmoldado. Para rellenos sin base o muy pegajosos, la receta puede indicar que se engrase.
Escoge un molde con la profundidad y el material adecuados para el resultado que buscas: un calentamiento rápido para conseguir una masa crujiente o un calor más estable para que el relleno cuaje suavemente. Ante la duda, utiliza el tamaño que indique la receta, ya que determina el grosor del relleno y la forma en que se hornea la masa.

