La quinoa puede tener una capa superficial amarga de saponinas. El aclarado elimina los restos antes de cocinar, aunque muchos paquetes ya vienen prelavados. Los granos pequeños necesitan una malla más fina que un escurridor de pasta.
Paso a paso
Lee primero el envase
Mide la quinoa en seco. Comprueba si está prelavada y sigue las instrucciones del fabricante. No des por hecho que toda quinoa necesita un remojo largo.
Elige una malla lo bastante fina
Pon unos pocos granos secos en el colador para comprobar que no se caen y añade el resto. Hazlo en tandas si el colador es demasiado pequeño.
Aclara moviendo los granos
Ponla bajo agua corriente fresca y remueve suavemente con los dedos limpios o una cuchara para que el agua llegue a todos los granos. Sigue las instrucciones del envase.
Escurre y pasa a la olla
Deja salir el agua y vierte la quinoa en la olla. Usa una cuchara para recoger los granos pegados a la malla. Añade el líquido medido según la receta; no calcules la cantidad a partir del peso de la quinoa mojada.

Granos que se escapan o se pegan
Los agujeros del escurridor de pasta suelen ser demasiado grandes. Usa un colador fino o fórralo con una tela fina, limpia y apta para alimentos. Evita tirar granos al fregadero. Escurrir bien reduce el agua de aclarado que queda, pero la quinoa mojada no vuelve a equivaler a una medida en seco.

